Eficiencia Energética IV: Aire comprimido

AIRE COMPRIMIDO 
 
El aire comprimido está presente en un gran número de empresas ya que mejora la productividad, automatizando y acelerando la producción. Sin embargo, pocas empresas tienen en cuenta el elevado costo de su producción. Para reducirlo se pueden llevar a cabo una serie de rutinas que ayuden a mejorar la eficiencia del sistema de aire comprimido y obtener con ello un notable ahorro:

• Las fugas suponen más del 40% de las pérdidas.
• Por ello es imprescindible establecer un sistema para detectar fugas, de modo que éstas puedan ser reparadas inmediatamente, y tener en cuenta los siguientes aspectos:

 – Imponga un programa periódico de prueba de fugas.
 – Es más fácil detectar fugas en los compresores durante los períodos en los que no hay demanda de aire ni ruidos en la fábrica.
 – Las fugas pequeñas pueden ser detectadas con agua jabonosa.
 – Compruebe todos los empalmes, conectores y mangueras flexibles.
 – Compruebe el desgaste de las juntas de los cilindros operados neumáticamente.
 – Identifique las tuberías redundantes, fuente potencial de fugas, y córtelas o quítelas (las válvulas aislantes por sí solas no son totalmente fiables, ya que también pueden tener fugas).

• Considere la posibilidad de zonificar el sistema de aire comprimido mediante la instalación de válvulas de zona, de modo que sólo se presuricen las zonas que lo requieran. Del mismo modo, estudie si todas las zonas requieren la misma presión. Si no es así, instale válvulas de reducción de presión para suministrar baja presión a las partes que no necesiten la presión general del sistema. Reducirá el consumo y la posibilidad de fugas.

• Analice si es rentable instalar un compresor local para equipos que necesiten presiones más altas y operen períodos más largos que el resto del sistema.

• Compruebe periódicamente las trampas de agua, ya que las defectuosas suponen una pérdida continua de grandes cantidades de aire comprimido.

• Ajuste la presión de generación del aire a la mínima necesaria (la presión de generación normal es de 7 atm). Cada atmósfera de presión menos puede suponer una reducción en los costos de más del 4%. Compruebe asimismo que las herramientas neumáticas también trabajan a la presión mínima exigida.

• Analice la posibilidad de sustituir sus herramientas neumáticas por sus equivalentes eléctricas, ya que son hasta un 80% más barata de operar.

• Si usa pistolas de soplado, compruebe que su presión es la adecuada, reduciendo la presión del sistema hasta un máximo de 2 atm. Reducirá sus costos operativos con esta medida en un 60%.

• Adecue el nivel de calidad del aire en función del trabajo desarrollado ya que, a mayor calidad, mayor consumo energético. Si necesita más de un tipo de aire en su planta, analice la conveniencia de disponer de sistemas de tratamiento y distribución separados.

• Compruebe que los compresores se paran cuando no haya demanda de aire y que no se arrancan antes de que haya necesidad de aire.

• Limpie periódicamente los filtros del aire de entrada, o cámbielos cuando sea necesario.

• Intente hacer entradas directas de aire desde el exterior (y orientadas al norte si fuera posible), ya que los compresores trabajan más eficientemente con aire frío.

• Compruebe la eficiencia y prestaciones de los secadores y controles de aire.

• Limpie periódicamente los intercambiadores de calor.

• Si dispone de válvulas de drenaje manuales para eliminar agua, sustitúyalas por automáticas, y encárguese periódicamente de su mantenimiento.

• Estudie con detalle los criterios de selección del compresor, ya que dicha elección tendrá una gran influencia sobre los futuros costos de funcionamiento.

• Busque asesoramiento técnico para analizar las diferentes posibilidades en instalaciones multicompresores, de modo que los compresores se secuencien para cumplir la demanda.

• Tenga en cuenta que es más eficiente operar el número mínimo de compresores a plena carga que usar más compresores a carga parcial.

• Busque asesoramiento profesional sobre la necesidad de aumentar la capacidad de almacenamiento de aire en el caso de que los depósitos de aire sean insuficientes para cubrir su consumo.

• Asesórese profesionalmente sobre el tamaño adecuado de las tuberías, ya que si éstas son demasiado estrechas se producen grandes pérdidas por fricción.

• Analice la posibilidad de instalar un sistema para recuperar el calor que genera el compresor con el fin de utilizarlo como complemento local de calefacción o para calentar agua. Tenga en cuenta que aproximadamente el 90% de la energía que utiliza el compresor se convierte en calor.

• Compruebe que los niveles de tratamiento del aire no son excesivos y adáptelos de acuerdo con las necesidades de cada equipo.

• Tenga en cuenta que los ventiladores de aire resultan mucho más económicos que los compresores para labores de baja presión.

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~ por palmov en agosto 11, 2010.

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